Caravana esclavista

Al caer la noche hace aparición un aquilonio llamado Hamadras, el mencionado comerciante. Dirige una caravana de comercio en dirección a Arenjun y necesita más hombres que custodien la ruta, protegiendo la mercancía de los saqueadores. Descarta a dos muchachos por considerarles demasiado niños pero acepta a una hyrkania, un clérigo y los dos PJs, a quienes promete una suculenta paga al término del trabajo.

Al amanecer la caravana parte, llevando por mercancía especias, madera, marfil… y varias mujeres encadenadas que suplican que las compren. Hamadras permitirá que los PJs se beneficien de una esclava por noche hasta que llegue a venderlas en el mercado, y éstos no muestran escrúpulos en aprovechar la oferta.

Poco tiempo después de salir de la ciudad, topan con un grupo de asesinos que saquea el cuerpo de un campesino. No serán los últimos, y aprovechar los bienes que llevaban consigo los ahora cadáveres proporciona unas buenas ganancias a los aventureros. Pero en términos generales, el viaje transcurre sin demasiados percances, salvo un estigio que compra a una de las esclavas y una cimmeria atrapada bajo un tronco en un torrente de lluvia que se marchará molesta tras descubrir a qué se dedican sus salvadores.

Una semana después, la caravana llega a su destino en perfectas condiciones y los custodios reciben la primera parte de su recompensa. El primer día en la civilización transcurre entre tragos de alcohol y grandes ganancias en partidas de runas. En una insidiosa taberna, un jugador de diana acabará por recibir su merecido al hacer trampas lanzando hachas mejor equilibradas que las destinadas al juego y otro perderá su libertad al ponerla como premio en una tirada de dados.

Usando estas riñas de taberna a modo de entrenamiento, Arjuna y Rhaego prueban suerte en un combate de gladiadores, donde el vendhyano resulta ganador en la arena tras derrotar al ya debilitado campeón de competiciones anteriores. Y, pasando algo de tiempo en el mercado para comprar un equipamiento más adecuado, llegarán a encontrar una niña perdida cuya madre se ofrece como recompensa por una noche al no tener otra cosa con qué pagar.

Cerca de la tienda que ha plantado Hamadras, un oso negro se libera de sus cadenas y ataca a uno los guardias personales del esclavista, que casualmente se encontraba próximo al animal. Los PJs logran salvar la vida del guardia por escasos segundos, teniendo que matar al oso.

Entretanto, teniendo mucho tiempo libre y poco que hacer, los alrededores de la ciudad y el propio asentamiento resultan ser lugares interesantes en que merodear mientras transcurre la semana que dura el Festival del Mendigo. En las afueras, unas ruinas cercanas revelan la existencia de huesos humanos (probablemente, de mujeres jóvenes), huellas de alguna extraña criatura y una cadena junto a un pergamino enterrados bajo la arena. Sin embargo, no parece haber rastro alguno de seres vivientes.

Ya de vuelta a la población, las primeras sospechas recaen sobre el hechicero que, según se rumorea, vive en la Torre del Elefante, aunque ésta resulta ser un refugio demasiado peligroso para intentar entrar, custodiado como está el jardín interior por varios leones. Por tanto, deciden probar suerte en la zona de los templos, donde un sacerdote de Zath, el dios araña, les indica que el texto del pergamino, una oda a Dagoth, está escrito en un dialecto kushita y que las ruinas son parte de un antiguo asentamiento enterrado bajo las arenas tiempo atrás.
Despidiéndose con la promesa de volver al día siguiente para participar en la ceremonia libertina que se iba a celebrar, deciden olvidar el tema… por el momento.

Tras la subasta de esclavos al final de la semana, la caravana vuelve de camino a Shadizar. A mediados de semana, el guardia atacado por el oso se escabulle de noche y advierte a los PJs, como agradecimiento por salvarle, que su patrón tiene planeado esclavizarlos para venderlos en una mina. Y por la noche, cuando tratan de escapar, son finalmente apresados y se ven obligados a continuar la marcha encadenados entre sí, así como a la hyrkania y un picto recién comprado.
Pero afortunadamente para ellos, no están solos. Después de que una nube de polvo que revela un jinete se aproxime a la caravana, un destello dorado brilla bajo el sol, liquidando en el acto a uno de los guardias, y una figura salta sobre otro de ellos. Se trata del cimmerio, que tras enterarse de los planes que el esclavista guardaba para quienes le ayudaron, encontró de nuevo el valor y acudió en su búsqueda. Tras una cruenta lucha, el bárbaro resulta malherido mientras los esclavos se libran de sus cadenas y acometen contra los guardias, matándoles con las armas que roban de sus cadáveres o incluso con las manos desnudas.

Entretanto, Hamadras, custodiado por el guardia que les avisó, deja atrás la caravana y a sus hombres mientras escapa a caballo de los enfurecidos PJs.

Y éstos, de nuevo en libertad, se encaminan de regreso a la urbe mientras planean su venganza contra aquel que se atrevió a robarles la libertad…

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