Prólogo
Los azares del destino quisieron que nuestros protagonistas llegasen a Shadizar “la Perversa”, ciudad de reconocida infamia en el país zamorio. Tras algunos días de marcha, un hyrkanio entra en una taberna local, decantándose por sentarse solo tras advertir la presencia de un cimmerio con ojos del color del cielo en una mesa y una pareja (un estigio y una zamorana) que traman algo, sentados en otra. No mucho después, un vendhyo sigue sus pasos y se acomoda ante la barra, preguntando al posadero sobre los rumores locales.
Tras varios tragos de vino aguado, dos zamoranos de aspecto peligroso entran y se dirigen al cimmerio, insinuando que “alguien le dio una paliza a su primo”… En la pelea que sigue, donde el bárbaro sale mal parado y la pareja decide ignorar lo que ocurre, Rhaego y Arjuna toman cartas en el asunto y salvan al agredido, que ni siquiera puede defenderse –no así a los bandidos, por quienes no tienen consideración.
Les invita a una copa, contándoles que tras abandonar a Crom en favor de los cultos orgiásticos de la diosa Derketo, su dios le abandonó, retirándole la fuerza y la voluntad otorgadas a los hombres de su raza nacer. Tras una breve cháchara sobre la fe y los dioses, el cimmerio se retira a descansar y el tabernero comenta a los PJs que un comerciante local necesita guerreros para un trabajo.