- Ertra VIII
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Nombre: Ertra VIII : De la Inquisición Y el Advenimiento
Fecha: Por determinar (octubre)
Lugar: Campo del Tato (Viña de la mata, Cáceres)
Directores: TaTo y Dani
Número de Asistentes: Por concretar ( 40 aprox)
Intro:
Krondaral reía ensimismado mientras el resto de sus iguales le miraban con rencor. Había conseguido lo que ninguno de sus hermanos había sido capaz. Y tras una elocuente disputa todos y cada uno de los dioses en la tierra fueron abandonando sus cuerpos. Algunos sentían orgullo y plenitud pues vislumbraban una nueva era en Ertra donde la maldad y lo mezquino tendrían una nueva cabida en los espíritus de los mortales. Lo que no podían imaginar, es que sus designios iban mal encaminados; porque sí, Ertra amanecería el próximo día como el primero de una etapa en la que la maldad proliferaría, aunque no de los pensamientos y deseos de quien ellos esperaban. En lo mas alto de la cámara de los dioses creada por Halthmenthalass, había una figura en la que nadie había reparado, una figura torpe, anciana, cuyo cuerpo difícilmente podía sostener el cayado al que se aferraban sus gélidas manos. El lo había visto y oído todo. Y para cuando los entes divinos habían abandonado sus cuerpos, y estos yacían inertes en el suelo, se acercó lentamente, pues sus facultades físicas habían quedado mermadas por el largo paso de los años. Desenfundo un acero que se asemejaba mas a un estoque que a una espada y fue rematando los cuerpos hasta que el último de ellos dejó de respirar. Ante él estaba el bastón de poder de Halthmenthalass, hijo de la mismísima Thairmenthalass diosa de la Bondad, el cual, según había oído decir a los Dioses, permitía que toda la devoción profesada por aquellos que no veneraban a ninguno de los dioses representados en la sala, fuera convertida en poder y canalizada hacia el dios al que el bastón apuntara con su rayo. Él sabía que su dios se lo agradecería, sabia que si Shoebi recibía esa infusión de poder, él seria gratamente recompensado y sin dudarlo intentó agarrar el bastón de poder insertado en la piedra y rotarlo en dirección al dios del Gran Sol…y así lo hizo. Han pasado varios años desde lo acontecido en el pequeño pueblo de Reingel y el mundo había cambiado completamente desde que ese día. Feder III se auto-proclamó Gran Inquisidor del Astro Rey. Nadie en su sano juicio se atrevería a contrariar al representante en la tierra del gran dios Shoebi. Feder pasó de ser un simple obispo, viejo y demacrado, a presentarse joven erguido y orgulloso en el concilio de la grandiosa Loth-Allen y reclamar todo el poder y honores que le correspondían como el mayor representante de Shoebi en Ertra. Desde entonces el Sur del continente de Tair ha cambiado completamente. Feder III ha declarado la guerra a la Esencia y al Mentalismo, ya que desde la desaparición de las lunas sus seguidores habían quedado mermados en poder y numero. La inquisición se extiende por todo el país incluso ha llegado a conquistar los países del este, abriendo un frente de guerra con los estados élficos. Los elfos siempre estuvieron fuertemente aferrados a la Esencia y al Mentalismo por lo que no permitirían que se les persiguiera a gran parte de su población. Sin embargo, por el oeste la situación no era la misma, la colonia de Nirva, bajo orden del gobierno central en Tierra Baldía, había recibido un edicto que les instaba a apoyar fervientemente la Inquisición, no se ha de olvidar que la tradición Nirva de asesinar a los Magos y Mentalistas se remonta siglos atrás. Por el norte, los enanos, debilitados por las catástrofes que sufrieron a finales del antiguo ciclo, cerraron sus pasos aislándose del mundo exterior e impidiendo así el paso a través del Anuth-Duin. La guerra se acercaba a todos los rincones del continente de Tair y ninguno de los otros continentes podían sentirse realmente a salvo, puesto a las tropas de élite del Gran Inquisidor del Astro Rey, promulgaban la palabra de su Señor a sangre y fuego.
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